Autoestima, la llave del Exito: claves para fortalecerla.

Posted by Anabel in autoestima

Sentirse apto para vivir, es decir con las capacidades y arrestos necesarios para enfrentar lo que nos trae la vida, además de sentirnos merecedores de la misma y de experimentar con verdadera alegría las cosas positivas que nos suceden, debería ser un sentimiento innato del ser humano. Pero no es así. En realidad son capacidades gestionadas en su globalidad por la llamada autoestima, que en suma y simplificando mucho, es la confianza que tenemos en nosotros mismos. No es por tanto algo banal, si no más bien una necesidad imperiosa en el hombre, ya que de ella pueden depender nuestros éxitos y fracasos, así como la forma de asumirlos y gestionarlos.

Y es que no se trata de si se es más inteligente, más temerario, más prudente o si se tiene mayor o menor formación. No es un tema de tener cualidades, habilidades o conocimientos.

La cuestión es de amor propio, de aceptación de sí mismo; si se es más seguro, si se confía totalmente en el propio criterio, porque esa es justamente la chispa que arranca el motor a la hora de emprender la acción, de tomar decisiones. Por esta razón, una baja autoestima afecta, e incluso puede llegar a anular, la capacidad de funcionar adecuadamente en la vida.

Tener una autoestima sana es una herramienta definitiva para conseguir una vida mejor. Es así porque al sentir respeto por uno mismo y al ser conciente de las propias capacidades (pensar, entender, aprender, evaluar, elegir…), la persona no actuará en contra de sus intereses, no elegirá opciones (personales o laborales) que la perjudiquen. Podrá equivocarse, porque errar es humano, pero en ello no habrá una intención inconsciente de autocastigo.

Algunos casos típicos de una autoestima deficiente pueden ser, por ejemplo, los que suceden a algunas personas incapaces de conseguir relaciones sentimentales positivas. Eligen inconscientemente parejas que no las valoran, no las aman realmente. Se ven repetidamente atrapadas en relaciones dependientes, infelices, que las lastiman. Llegan a ellas porque en su interior no se creen verdaderamente merecedoras de amor. Creen que no valen lo suficiente para ser amadas, por lo que consideran normal su sufrimiento.

De igual forma puede suceder en otros escenarios como el laboral o profesional. Aunque la persona sea brillante e incluso tenga éxito y un cargo destacado, la falta de fe en sí mismo puede acarrearle muchos problemas. Para empezar, el experimentar un sentimiento de inferioridad, puede inducirle a un proceder incorrecto en la lucha personal por ‘disimular’ esa muestra de inseguridad. El resultado podría ser una actitud dictatorial o de soberbia.

Las personas con una autoestima baja suelen ser negativas, perfeccionistas (aunque siempre buscan la perfección sienten que nunca la consiguen), temen equivocarse en cada cosa que hacen, por lo que son muy indecisas, no obstante, les sienta muy mal las críticas de otros y estas los hace sentir aún más inferiores. Aunque se sienten culpables habitualmente por cualquier motivo, su actitud es estar a la defensiva, siendo irritables.

Es evidente que un perfil así necesita de un cambio y rápido. La vida es muy corta como para pasarla perdidos en un laberinto de este tipo, así que la propuesta es reeducar. Aprender a amarse, aceptarse y conseguir una autoestima fuerte y sana. Se trata de un reto para que todos estamos preparados y asumirlo debe abordarse como una responsabilidad propia y vital, a la que es necesario aferrarse como un enfermo a su deseo de vivir y actuar en consecuencia.

La hipnosis Eriksoniana, así como otras opciones de psicoterapia como el PNL o las técnicas de meditación Mindfullness, utilizadas por profesionales en el Centro de Psicoterapia e Hipnosis, consiguen en muy poco tiempo que la persona consiga el objetivo de adquirir una alta autoestima.

Por lo pronto, una propuesta para empezar tomada del experto en autoestima, Nathaniel Branden: acéptate a ti mismo, vive conscientemente y con un propósito (“Son nuestras metas las que nos impulsan, las que nos exigen aplicar nuestras facultades, las que vigorizan nuestra vida”).

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